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Paul McCartney y Elton John, en un mega recital por Isabel II

 

El sol finalmente salió en Londres a la hora de la música y una emocionada Isabel II se conmovió hasta las lágrimas con el espectacular homenaje . Los reyes del pop decidieron celebrar ayer al atardecer a su reina, en su Jubileo de Diamantes, con un extraordinario concierto frente al palacio de Buckingham . La soberana llegó en la mitad. No solo porque es una abuela de 86 años, que hubiese quedado sorda con 4 horas del sonido de los amplificadores, sino porque estaba muy preocupada por la salud del príncipe Felipe, su esposo. El duque de Edimburgo fue internado de urgencia en el hospital de Londres con una infección urinaria, después de pasar 90 minutos al frío y bajo la lluvia en la flotilla que homenajeó a la soberana el domingo. (Ver El esposo…) Rock, pop, punk, ópera y medio millón de patrióticos británicos disfrazados con los colores de la Union Jack en The Mall, el impresionante boulevard que une Trafalgar Square con el palacio de trabajo de la soberana. Relajados, Carlos –el príncipe heredero– y Camilla, sus hijos, sus hermanos, la nueva generación de la Familia Real y hasta el primer ministro David Cameron se bamboleaban y cantaban en la tribuna.
 
Los rebeldes del rock ahora son millonarios Lords and Dames del Imperio. Allí estaban Sir Elton John, más el ex Beatle Sir Paul McCartney, Sir Cliff Richard, la Dame Shirley Bassey –a pedido de su nonagenario fan, el duque de Edimburgo–, Sir Tom Jones más Annie Lennox, Stevie Wonder, Robbie William, Grace Jones, y la australiana Kylie Minogue. A ellos se sumó el tenor británico Alfie Boe y la soprano norteamericana Renee Fleming, con la orquesta de la BBC y el coro de The Military Wives.
 
Isabel II adoró la idea de hacer un concierto multitudinario. Participó activamente en las discusiones sobre cómo hacerlo. Escuchó las sugerencias de los príncipes William y Harry, que fueron los responsables Royals de la fiesta, y especialmente, le dio libertad de acción a Gary Barlow, el director oficial de este homenaje.
 
En los 60 años de su reinado, Isabel II quiere transmitir a sus ciudadanos y al mundo que su monarquía es evolutiva y se adapta a los nuevos tiempos. Por eso sugirió que la Familia Real debía asistir y aparecer en escena al final para agradecer el homenaje. El mensaje fue conseguido: las tradiciones victorianas son compatibles con la vanguardia y la modernidad británica.
 
Los abuelos, sus hijos y sus nietos comenzaron a acampar en The Mall, la avenida que recorren en carrozas los jefes de Estado en visita oficial en el reino, para escuchar a sus ídolos, en un inolvidable espectáculo que no volverá a repetirse. Algunos trajeron carpas para pasar la noche en el parque de St. James y poder ver a la reina en su carruaje hoy, a su regreso del servicio de acción de gracias de la catedral de St. Paul.
 
“Yo estuve aquí en la coronación de la reina. Dormí sobre el pavimento para verla. Hoy tengo 80 años y me traje una carpa para pasar la noche. Será la última vez”, confiesa Paul.
 
El patriotismo inglés estaba allí, sin pudor . Esa mentalidad que los une, en la alegría y en la adversidad. Un picnic sobre frazadas con la bandera británica, coronas de plumas, paraguas y botas con la bandera nacional.
 
Pimm’s , champagne, bacon sándwiches y cerveza.
 
Reciclamiento es el símbolo de estas celebracione s. El Memorial de la reina Victoria frente al palacio quedó irreconocible y transformado en un escenario y sus jardines, en un anfiteatro griego. Allí 10.000 personas que ganaron sus asientos por sorteo, escucharon a las más famosas figuras del espectáculo británico, en un extraordinario homenaje a su soberana. Otros pudieron asistir a un picnic en los jardines del palacio de Buckingham. Los demás, disciplinadamente, se desparramaron en el Mall para quedar hipnotizados frente a enormes pantallas. Así vieron el concierto.
 
Cuando Tom Jones comenzó con Dalilha, todas las generaciones se unieron cantando : desde el príncipe Carlos y Camilla hasta sus hijos. Eléctrico, emocionante, único. Fue el momento en que la reina eligió para llegar al concierto, con una capa negra, abrigada.
 
“Su majestad, se perdió a Tom Jones”, dijo el presentador, en una inesperada y tolerada insolencia.
 
Andrew Lloyd Weber y Gary Barlow escribieron una nueva composición para conmemorar el Commonwealth, su más querida organización, en el jubileo de diamantes de la reina.
 
Paul McCartney cerró el espectacular show e inesperadamente la reina, el príncipe Carlos y Camilla subieron al escenario . Una soberana emocionada, trémula, frágil, escuchó a su hijo agradecer su misión y sus enseñanzas con un cariñoso “Su Majestad, mami” y pedir un saludo para “mi padre en el hospital”. Señal de los nuevos tiempos y nuevas tradiciones.
 
Fuente: Clarin

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