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La depresión y la ansiedad, dos graves secuelas de la pandemia

El aislamiento, la alteración en las rutinas cotidianas, los cambios en el trabajo, la disminución de los ingresos, la incertidumbre y el riesgo de infección por covid-19 se combinaron desde el inicio de la pandemia, hace ya dos años, para poner a prueba la salud mental de la población.

El resultado: una alta incidencia de los síntomas de depresión y ansiedad que, dicen los expertos, no discrimina grupos de edad.

Para el psiquiatra y psicoterapeuta Luis Rafael Serret, los gobiernos actuaron con prudencia frente a la covid-19, cuyo primer caso en el país fue confirmado un día como hoy del año 2020. No obstante, señala el experto, las medidas impuestas provocaron “un desajuste socioeconómico” y una limitación de las actividades cotidianas que pasaron factura a nivel psíquico a individuos y familias.

“Eso ha originado muchísima ansiedad, depresión y se han exacerbado patologías que ya existían, por ejemplo, el consumo de sustancias prohibidas y de sustancias que no son prohibidas, como el alcohol”, expresa el médico.

El pánico y la desinformación acentuaron este cuadro, en el que también entran alteraciones del sueño y del ritmo cardíaco.

Por otro lado, la cuarentena establecida en el país desde el 19 de marzo de 2020 provocó en muchos hogares desequilibrio y dificultades para el entendimiento mutuo.

“Yo hago mucha terapia de pareja y eso me aumentó”, comenta Serret.

Así como la covid se cebó en los pacientes con problemas médicos de base, los trastornos mentales afectaron en gran medida a personas que tenían predisposición a la depresión y la ansiedad.

Pero el dominicano no es un caso aislado.

“Está frágil la salud mental de la población mundial”, asevera la psicóloga clínica y terapeuta familiar Olga María Renville.

La profesional de la conducta cita la principal conclusión de un análisis publicado en febrero en la revista The Lancet y elaborado por una comisión de especialistas de once países: el mundo enfrenta una crisis de depresión sin precedentes.

Renville coincide con Serret en que, en la actualidad, los pacientes con depresión son mayoría en la consulta y advierte que el sentimiento de desesperanza característico de este trastorno, puede llevar al incremento en las ideaciones y los eventos suicidas.

Por si fuera poco -alerta- los niveles de depresión no solo se encuentran “por encima del promedio de lo que estamos acostumbrados a ver”, sino que afectan a diferentes generaciones: “Hay mucha depresión infantil, en adolescentes y envejecientes”, agregó Renville.

Investigación
Durante la pandemia, el 20 % de los dominicanos tuvo síntomas típicos de depresión, según un estudio conducido por investigadores de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Los síntomas descritos incluían poco interés o alegría por hacer las cosas (20.3 %) y sensación de estar decaído, deprimido o desesperanzado (19.6 %).

La investigación, presentada a principios de 2021, determinó que el 38.7 % de los participantes experimentó probables ataques de ansiedad. El 75.8 % de estas personas nunca antes había sufrido un episodio similar.

El 25 % presentaba cada vez más dificultades para relajarse, el 27 % se sentía ansioso, preocupado o con miedo la mayor parte de los días y el 29.9 % mostraba preocupaciones recurrentes.

“La pandemia ha supuesto un estrés importante para todas las personas del mundo, y este ha venido asociado a emociones como el miedo, la tristeza, la ira y también a la ansiedad y la depresión”, dice Zoilo García, uno de los autores principales del estudio.

Si no se aborda la crisis de salud mental generada por la pandemia, vaticina el psicoterapeuta e investigador, se irán cronificando los síntomas de ansiedad y depresión y aumentará la prevalencia de trastornos emocionales y de situaciones de violencia asociadas a ellos.

Como consecuencia, continuará en alza la búsqueda de atención especializada, generando un reto para los centros y servicios de salud mental del país, que, en opinión de García, han tenido que adaptarse a la nueva realidad “afrontando una demanda creciente con recursos menguados”.

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