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Por primera vez en su historia, Europa aprueba presupuesto menor al período anterior

 

En plena crisis económica, con un reflujo brutal hacia las políticas nacionales, un Europarlamento al que le cuesta ejercer todos sus poderes y sin apenas síntomas de solidaridad entre los europeos, los 27 dirigentes de la UE aprobaron hoy un presupuesto para el período 2014-2020 que, por primera vez en su historia, es menor al del período anterior.
 
Tal vez por las más de 24 horas que algunos pasaron sin dormir durante las negociaciones, los dirigentes europeos vendían hoy un cuento de éxitos. El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, dijo sobre el nuevo presupuesto: "Está orientado al crecimiento y es equilibrado". También, que aunque no es el presupuesto perfecto sí tiene "algo para todos".
 
Lo que Van Rompuy quería decir es que cada uno de los 27 dirigentes encontrará un párrafo para vender en su país como un éxito. Así fue para el británico David Cameron, que consiguió un recorte neto y mantener su cheque; para el francés François Hollande, que logró que no se tocaran los subsidios a los agricultores franceses; y para el español Mariano Rajoy, a quien se le concedió que su país siga siendo receptor neto.
 
También dijo Van Rompuy que el presupuesto estaba "impulsado por preocupaciones inmediatas". Ahora bien, si una de esas preocupaciones son los 26 millones de desocupados del bloque, habrá que rascar muy profundo en esas cuentas para encontrar algo. Para el período entre 2007 y 2013, el bloque había aprobado un presupuesto (en pagos, porque también se puede medir en compromisos) de 925.576 millones de euros (1,06% del PBI de la UE).
 
En noviembre de 2012, el proyecto de la Comisión Europea para el nuevo presupuesto hablaba de 987.599 millones. Si bien es más dinero, ahora hay que repartirlo entre más, por el añadido de Bulgaria, Rumanía y Croacia, que ingresa este año. De ahí que represente menos en relación con el tamaño total de la nueva economía europea: 1,03%.
 
Finalmente hoy se aprobó un presupuesto aún menor: 908.400 millones o el 0,95% del PBI europeo. La primera vez que los presupuestos caen por debajo del simbólico 1%.
 
Pero el dinero manda y ganaron los que todavía tienen cierto margen y han ido tomando el control del bloque desde el estallido de la crisis. Lo aprobado es casi idéntico a lo que pedía Cameron, quien al final tuvo el apoyo de Alemania, Holanda, Suecia, Austria y Dinamarca. Lo prueba la reacción entusiasta de los tabloides sensacionalistas británicos, críticos habituales, que hoy cantaban victoria.
 
Al otro lado no hay respuesta. La tesis del ajuste se impuso ante el silencio de europeístas como Bélgica o Luxemburgo, la debilidad de una España con un presidente enfangado en un escándalo de corrupción y el estallido de la burbuja François Hollande, que llegó al poder exigiendo un gran presupuesto y se calló cuando consiguió conservar los subsidios para su agricultura.
 
El presupuesto aprobado suma 908.400 millones de euros de gastos y 960.000 de compromisos. Cada país vende la cifra que le interesa, pero la primera es la real, porque normalmente el presupuesto no se ejecuta al completo.
 
Se mantienen las partidas clásicas de cohesión y agricultura a costa de recortar con dureza en las inversiones más dinámicas de energía, infraestructuras, transportes, telecomunicaciones, ciencia, investigación y programas europeos de educación. Y se hace un juego contable para sacar 6.000 millones de euros de otras partidas que deben poner freno al desempleo juvenil. Una gota de agua, más un parche que una verdadera política.
 
 
Aprobación en el Parlamento
 
El acuerdo de hoy no es el último paso. El presupuesto debe ir ahora al Parlamento Europeo. Su presidente, el socialista alemán Martin Schulz, ya dijo que los excesivos recortes lo hacían inaceptable. Los líderes de los grupos conservadores, socialistas, liberales y ecologistas (juntos suman más del 80% de los eurodiputados) anunciaron una reacción conjunta contra lo aprobado. Pero hay que negociar y muchos observadores en Bruselas todavía no creen que los eurodiputados se atrevan a enfrentarse a sus gobiernos votando contra este presupuesto.
 
Para la Unión Europea, la mayor potencia del planeta con sus 12 billones de euros de PBI, una diferencia de 30.000 millones no iba a significar una salida de la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial. La pelea era por los detalles, porque todos los dirigentes presentes ayer en Bruselas buscaban, más que defender el interés europeo, algún apunte en las 45 páginas de conclusiones que pudieran vender como un éxito de vuelta a sus capitales.
 
 
El futuro de Europa
 
La partida se juega ahora en encontrar la manera de manejar una deuda insostenible, devolver el dinero de los rescates, darle trabajo a 26 millones de desocupados, regular la banca para impedir que vuelva a poner a un continente de rodillas, lograr que el Banco Central Europeo se comporte como un banco central, y conseguir que Alemania y sus socios del norte acepten algún tipo de mutualización de la deuda.
 
Si bien esa es la pelea real, los presupuestos aprobados hoy dan el tono de lo que se puede esperar. Parece de otra época aquella Europa que aceptó la reunificación de Alemania y un euro a imagen y semejanza del marco, que permitió modernizar las regiones más pobres de España, Portugal o Italia con la solidaridad de los contribuyentes alemanes, y que integró a los países del Este. Europa ha dejado que dicten su presupuesto los que no creen en ella.
 

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