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Ya son 14 las personas internadas y aisladas por ébola en Madrid

El temor al contagio por el brote de ébola en Madrid se extiende y provoca especiales reacciones de protesta del personal sanitario, los más expuestos a la infección. Ocho peronas fueron internados ayer en el Hospital Carlos III, con lo cual suman 14 los pacientes en el sector donde está internada Teresa Romero,la enfermera afectada por el virus letal que continúa en estado crítico.

Las últimas informaciones indican que Teresa Romero, la enfermera contagiada, continúa en estado muy grave pero estable. Todas las esperanzas puesta en un suero, muy difícil de encontrar, que ya ha llegado al hospital y con el cual se iniciará de inmediato un nuevo tratamiento.

Más de noventa personas están controladas diariamenteporque han estado expuestos al contagio. Una rebelión de enfermeras y personal de limpieza se ha producido en el Hospital Carlos III.

Se trata de médicos, enfermeros , un celador y dos peluquerasque estuvieron en contacto contacto con Teresa. Una «motín» se ha producido en el Hospital Carlos III donde todos los días se producen, a diversas horas, demostraciones de protesta. Los sanitarios se niegan a entrar en las zonas aisladas donde se encuentra Teresa porque «no existen condiciones de seguridad para poder trabajar como lo demuestra el contagio a una enfermera que está muy grave».

Ante la ola de protestas y críticas políticas, el gobierno ha decidido cambiar los sagrados protocolos que ha invocado continuamente. Esto no parece haber impresionado a los trabajadores.

Una de las enfermeras que trabaja en el equipo, manteniendo el anonimato, habló con un medio televisivo. «Es muy duro ver morir a una compañera. «¿Ahora? ¿Ahora rebajan la fiebre? ¡Si no saben ni controlarla!», exclama. «La controlan mejor en África que aquí porque la sintomatología que hay es tan vaga que no se puede poner un marcador común; hay que individualizar. Yo, por ejemplo, con 37,5 estoy que me muero», especifica. Y reflexiona: «Si es que somos el hazmerreír del mundo…».

Arremete contra las autorizadas que han dicho que Teresa mentía. «¡Es una profesional que estaba haciendo su trabajo; no se la puede crucificar por ello!», reclama.¡Qué manden a los militares o a quienes estén de verdad especializados para atender una crisis así!», exige.

Varias enfermeras aluden al «clima de histeria» que han despertado los últimos casos y que las está afectado directamente a ellas. «Yo creo que mis vecinos tiran lejía en el portal cuando salgo por la puerta», dijo una.

«Mis hijos vuelven del colegio diciéndome que los niños no quieren acercarse a ellos porque su madre trabaja en el Carlos III», lamenta.

«No invitan a mis hijos a los cumpleaños y sus amigos están cancelando las vacaciones conjuntas», dice Juan José Cano, del sindicato de enfermería Satse en el Carlos III. «Se han convertido en los enfermeros del ébola», sentencia. «Y es muy injusto».

Fuente: Clarín

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