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El Papa pidió ante el Congreso de EE.UU. la «abolición total de la pena de muerte»

En un momento marcado como inédito en la historia estadounidense y del Vaticano, el Papa Francisco dio hoy ante el Congreso de Estados Unidos un discurso en el que pidió «la abolición mundial de la pena de muerte». El pontífice argumentó su postura: «Estoy convencido que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad sólo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito».

El pontífice aseguró además que «la regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo». Y mencionó su preocupación por «la inquietante situación  social y política de nuestro tiempo».

«En los últimos siglos, millones de personas han alcanzado esta tierra persiguiendo el sueño de poder construir su propio futuro en libertad. Nosotros, pertenecientes a este continente, no nos asustamos de los extranjeros, porque muchos de nosotros hace tiempo fuimos extranjeros. Les hablo como hijo de inmigrantes, como muchos de ustedes que son descendientes de inmigrantes», afirmó.

Francisco también aseguró que «el mundo es cada vez más un lugar de conflictos violentos, de odio nocivo, de sangrienta atrocidad, cometida incluso en el nombre de Dios y de la religión».

«Somos conscientes de que ninguna religión es inmune a diversas formas de aberración individual o de extremismo ideológico. Esto nos urge a estar atentos frente a cualquier tipo de fundamentalismo de índole religiosa o del   tipo que fuere. Combatir la violencia perpetrada bajo el nombre de una religión, una ideología, o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas, de las personas requiere un delicado equilibrio en el que tenemos que trabajar», afirmó.

Al iniciar sus palabras, el pontífice les recordó a los congresistas: «Ustedes son el rostro de su pueblo, sus representantes. Y están llamados a defender y custodiar la dignidad de sus conciudadanos en la búsqueda constante y exigente del bien común». También recordó a ilustres norteamericanos como Abraham Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day y Thomas Merton.

Momentos antes de comenzar a hablar, miles de personas recibieron al Pontífice argentino entre aplausos y gritos en las afueras del Congreso. Antes de llegar al Capitolio, el Papa también se había dado un baño de multitudes a su salida de la Nunciatura en Washington. Fue saludado por cientos y cientos de personas que desde el alba lo esperaban fuera de la sede diplomática. El Pontífice, bajo la vigilia de la seguridad, estrechó manos, y compartió abrazos y hasta permitió «selfies». Luego se subió a la ya famosa Fiat 500L rumbo a Capitol Hill.

Su discurso era muy esperado en el ambiente político de Washington porque se esperaba que aborde temas que son urticantes para la mayoría republicana del Congreso.

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