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El regreso del carnaval, un respiro en la Guayana Francesa

EFE:- Con pelucas rubias y minipantalones fluorescentes, Rico y Samy se disponen a disfrutar del penúltimo desfile de la temporada de carnaval en Cayenne, en la sudamericana Guayana Francesa, ya que «está en nuestro ADN».

«Cada semana, se define un tema. Esta es ‘cortador de cañas’, pero esta vez no lo seguimos», asegura Rico, de 42 años y miembro del grupo de carnaval «New cocoy band» del barrio de Montabo en Cayenne.

Junto a su amigo se disfrazaron de «chiti», que quiere decir «sexy» en lengua criolla. «Volvemos a ser niños», abunda Samy, de 40 años, en declaraciones a la AFP.

El carnaval en la Guayana Francesa, iniciado el 8 de enero, terminará el 2 de marzo con el Miércoles de Ceniza, pero este año los eventos son menos numerosos a causa del covid.

Pero, para Emilie, de 41 años, el carnaval sigue siendo «la fiesta del año». Vino con su familia, toda disfrazada, para «seguir a las comparsas» que desfilan por el centro de Cayenne, explica a la AFP.

Por nada en el mundo, esta entusiasta se perdería el desfile. Incluso la anulación del carnaval en 2021 a causa de la pandemia, no le impidió desfilar los días grandes, pese a la prohibición.

«Una válvula de escape»

«Es como si hubieran anulado la Navidad», abunda Florent, de 58 años. A este oriundo de las Antillas le gusta «el ambiente, la música, el lado festivo» del carnaval.

«Es la ocasión para soltarnos y, detrás de una máscara, podemos hacerlo». Sin embargo, Florent participa «de lejos», «demasiado tímido» para integrar un grupo.

Camille, de 68 años y vecina del centro de Cayenne, forma parte de uno y le preocupa «no poder seguir el ritmo físicamente, porque se camina mucho durante el desfile».

«Pero sientes que te crecen las alas y una vez todo te embriaga, es difícil salir», explica a la AFP.

El año pasado, la anulación la entristeció. «Durante dos años, estuvimos encerrados. El carnaval es una válvula de escape para la gente. Les permite desahogarse», confiesa a la AFP.

«Cuando uno pasa una mala semana, viene al carnaval y se olvida de todo», asegura a la AFP Morgann, de 16 años. «Está en nuestros genes, incluso con el covid, no pueden quitárnoslo», subraya.

¿Qué es lo que más echó de menos en 2021? «La música», explica mientras baila. Sobre todo, la «batucada», un conjunto de instrumentos de percusión de origen brasileño y que acompañan a muchos grupos de carnaval en Cayenne.

Inspiración brasileña

Helan Da Silva, de 43 años, dirige una batucada. Es el líder del grupo «ASC Koute-mo», reconocible por su camiseta de licra típica de los «bloco» brasileños.

Músicos delante, un gran equipo de sonido montado en una camioneta en la parte trasera. El «ASC Koute-mo» arrastra a muchos jóvenes por la plaza de Palmistes, en el centro neurálgico de Cayenne.

«El carnaval es un medio para divertirse, pero la calle es también una forma de expresarse, de mostrar que los brasileños forman parte de la cultura guayanesa», asegura Da Silva a la AFP.

El carnaval «reúne a gente de muchas comunidades. El carnaval es una parte importante de la cultura, del Caribe a Brasil», asegura Damien, de 47 años, acompañado de su hija Sarah, de 8. «Adoro este júbilo popular. ¡Esto es el carnaval!».

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