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Corripio agradece al honorable señor Alejandro Vega Riego Alcalde de Villaviciosa, y demás autoridades municipales

Permítanme comenzar confesando mi satisfacción porque se nos haya invitado a sumarnos a este justo homenaje que ofrece el municipio de Villaviciosa a uno  de sus hijos más destacados, que ha superado y unido fronteras por encima de la inmensidad atlántica, contribuyendo a la histórica mancomunidad de España y la tierra por donde se insertó Europa en el continente americano.

La satisfacción es doble, como representante de la República Dominicana ante el Reino de España, y en mi condición de egresado de esa escuela de trabajo, desarrollo integral y filosofía de vida que ha representado durante ocho dilatadas décadas don José Luis Corripio Estrada, a quien todos en el país preferimos llamar simplemente Pepín, incluso sin antecederlo del don, inclinándonos reverentes ante su cálida sencillez.

No es posible ningún homenaje a Pepín Corripio sin remontarnos a sus orígenes asturianos para reconocer a sus padres, doña Sara y don Manuel Corripio, que como seres universales honraron la condición de emigrantes, para establecer eslabones humanos y unir hasta continentes, creando riquezas y propiciando desarrollo.

Don Manuel fue un emigrante doble a la República Dominicana, primero en 1921, siguiendo los pasos a su hermano Ramón que le precedió en el 1917, y tras un interregno de 4 años de vuelta en España, se estableció por segunda y definitivamente vez en Santo Domingo, donde descansan sus restos desde 2004.

Don Manuel Corripio García y su esposa doña Sara Estrada fueron integrantes de una de las oleadas de emigrantes españoles a República Dominicana de las primeras décadas del siglo pasado, que realizó aportes importantes en los ámbitos del comercio, de la agricultura, y luego de la industria, las artes y la cultura en general.

A menudo debemos recordar que la migración que ha hermanado a españoles y dominicanos, se inició hace más de medio milenio, desde la península ibérica, aunque en las últimas dos décadas del siglo pasado, y en la primera de este, desde República Dominicana la hemos superado con creces. Hoy tenemos casi 200 mil dominicanos en España, incluyendo los nacidos aquí, mientras los residentes españoles registrados en República Dominicana suman 29 mil, varias veces más si le adicionamos sus descendientes.

Don Manuel y doña Sara sembraron la semilla de lo que hoy es uno  de los mayores núcleos empresariales dominicanos. Concentraron sus energías en un hijo único, sobre quien descansaría la misión de continuar y ampliar el horizonte de emprendimiento  empresarial familiar. A partir de Cabranes, Arroes y Villaviciosa ellos establecieron las pautas de dedicación al trabajo, pero también de gentileza y amplitud de miras que caracteriza hoy a toda su descendencia.

Descendencia múltiple, porque de hijo único, Con el invaluable concurso de su esposa, doña Ana María Alonzo, Pepín  ha pasado a ser padre cuádruple, equitativamente repartido entre hombres y mujeres que honran la dominicanidad y sus orígenes familiares. Y como buenos  creadores de riquezas, han colectado una quincena de nietos y media docena de biznietos.

Asumo que muchos aquí lo saben, pero es imposible dejar de consignar el reconocimiento general que ha cosechado la siembra de Pepín Corripio en la sociedad dominicana, con una treintena de empresas, que inicialmente fueron comerciales, para ampliarse en industriales, agrícolas, agroindustriales, financieras, y del sector comunicacional, que incluye cuatro periódicos diarios, tres canales de televisión y dos radioemisoras.

Su consorcio comunicativo es hoy día el mayor del país, pero siempre ha sido el más diverso. Por haber dirigido la información y la opinión de uno de sus canales televisivos nacionales durante 34 años, puedo afirmar que Pepín Corripio ha sido increíblemente respetuoso de la diversidad, de la libertad comunicativa, de la responsabilidad social. Incluso afrontando, ante intereses públicos y privados, las consecuencias que se derivan del ejercicio periodístico responsable y al servicio de lo más preciado de la nación que ha sido emblema de sus medios. Esa libertad y responsabilidad han contribuido significativamente al mantenimiento y el afianzamiento de la institucionalidad democrática nacional.

La apertura de sus medios es  consecuencia de la amplitud de relaciónes sociales que ha cultivado durante toda su vida, el señor Corripio, sin excluir a personas y grupos que coyunturalmente han sido ubicados en posiciones políticas radicales.

No podemos enumerar todos los reconocimientos y homenajes rendidos a Pepín Corripio por los más diversos estamentos de la comunidad dominicana, desde las barriales y  municipales hasta las mayores entidades públicas, como el Senado y la Cámara de Diputados, y de organizaciones profesionales y empresariales. En el 2016 recibió la nacionalidad dominicana a título de privilegiada, mediante decreto presidencial 396-16.

También las condecoraciones nacionales de  la Orden de Cristóbal Colón, de la Orden de los fundadores de la República, Duarte, Sánchez y Mella, su declaración como Hijo Ilustres de la ciudad de Santo Domingo. Los doctorados honoris causa de tres universidades.

Los reconocimientos le han llegado también desde otros países: la Orden del Mérito del Gobierno Francés, en el Grado de Caballero, la Orden de la Estrella Brillante con Gran Cordón, del gobierno de Taiwán. Así mismo la
Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil de España, y la Medalla de Honor de la Emigración, en Grado de Oro, que otorga la Dirección General de Migraciones de España

Con unos 15 mil empleados, el Grupo Corripio es hoy día uno de los pilares del desarrollo dominicano, llamado a prolongarse y ampliarse con la cohesión que caracteriza a la familia de Pepín.

El éxito de este emigrante asturiano ha tenido otras expresiones de responsabilidad social con reconocidas contribuciones al desarrollo de las artes, de la cultura y de múltiples disciplinas humanas, a través de una de las más prolíficas editoriales del país, y sobre todo de la Fundación Corripio, que auspicia premios anuales para incentivo de la comunicación, la ciencia, las artes y los emprendimientos, y promueve numerosas actividades sociales. Es resaltante que desde hace tres décadas auspicia anualmente el Premio Nacional de Literatura.

Pepín Corripio concluyó los estudios superiores de Perito Contador, y la mitad de la carrera de derecho, pero cultivó una amplísima cosmovisión, que por momentos despunta en la medicina, las ciencias político-sociales, las relaciones internacionales, coleccionando una sólida cultura, sobre la cual ha edificado un liderazgo empresarial y social reconocido. Es un coleccionista de anécdotas y  creador de máximas que deleitan a sus contertulios. A sus espaldas, en su consorcio comunicativo se habla del “pepinismo”, como expresión de sabiduría y filosofía de vida.

Sin duda Pepín es síntesis de una época de transformaciones sociales en las dos riberas atlánticas donde habita su espíritu. En una avenida de Santo Domingo erigió un memorial a los emigrantes como expresión de universalidad, y de humanidad. Y quienes le han tratado de cerca saben que él fluye en las dos direcciones continentales, predominando en aquella donde  han transcurrido casi todos sus espléndidos años. Llegó al país con sólo 4 años de vida, en 1938.

Nos complace ser testigos de este reconocimiento del municipio de Villaviciosa,  la fuente de donde brotaron sus fuerzas espirituales y creativas. A nombre del Estado y de la sociedad dominicana, lo agradecemos sinceramente.

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