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¿Qué es la dieta del potito y cuáles son sus peligros?

ABC.- La famosa dieta del potito fue creada por la entrenadora estadounidense Tracy Anderson como truco para reducir calorías y controlar las porciones de comida. Puede que la experta en fitness sea muy profesional en su trabajo, pero los temas de nutrición es mejor dejárselos a otro tipo de especialistas. ¿Por qué? Porque ni por asomo esta dieta se tilda de saludable.

La dieta del potito, también llamada ‘baby food diet’, consiste en llevar una alimentación a base de «tarritos» de papilla para bebé con el objetivo de perder peso. Además, es una dieta que permite una ingesta diaria de hasta 14 potitos elaborados a base de cereales, verduras y frutas. Eso sí, hay algunas modificaciones en esta dieta donde parece ser que no hay límite en el consumo de potitos y que incluso en la cena se puede realizar una ingesta a base de alimentos sólidos. Como ya sabrás, leer la palabra «dieta» ya activa una serie de asociaciones tales como: restricción, prohibición, pasar hambre, comer aburrido, comer siempre lo mismo… que tienen como fin bajar de peso.

«El peso que se pierde con esta dieta del potito es principalmente agua y músculo, aspecto que no interesa»
Adriana Oroz , Dietista-nutricionista

Adriana Oroz, dietista-nutricionista en Pamplona, explica que al tomar estos potitos, por muchos que sean, como están elaborados únicamente con vegetales, «acabas reduciendo bastante la ingesta total de calorías diarias». «Son potitos bajos en calorías, por lo que se piensa que esa restricción inducirá a la pérdida de peso, pero hay que decir que con esta dieta tan restrictiva lo que se moviliza al principio son los niveles de agua. El peso que se pierde es principalmente agua y músculo, aspecto que no interesa», indica. El exceso de grasa, que es lo que verdaderamente puede comprometer la salud, no se moviliza con tanta facilidad. Por lo que, en estos casos, la bajada de peso no es efectiva a largo plazo. Y es importante insistir en que no es tanto el valor del peso perdido, sino la composición de ese peso perdido. Además, al ser una dieta que no te educa en hábitos y conductas saludables, una vez se deja, se vuelve a los anteriores hábitos y el peso también se recupera. Se daría el famoso «efecto yoyo».

Además, los potitos no tienen el mismo efecto saciante que si comiésemos masticando porque cuando masticas los alimentos y comes despacio aumentas la saciedad de la toma. Además, también fomentas el comer de forma consciente que ayuda a disfrutar de la comida. Comenta Adriana Oroz que el tomar los potitos difícilmente se consiguen ambas opciones porque se toma como mero «trance» o cómo un «medio» para un fin que sería bajar de peso.

La experta en dietética y nutrición quiere recordar lo importante que es alejarse de cualquier dieta que prometa resultados rápidos con el mínimo esfuerzo que pueda poner en riesgo la salud de la persona. Y para ello, es importante que frente a cualquier objetivo de salud que se tenga (bajar de peso, mejorar ciertos parámetros sanguíneos, intolerancias…) se pida ayuda: «Hay que pedir asesoramiento con un profesional cualificado, un dietista nutricionista que conozca el caso de la persona y que, mediante una educación nutricional personalizada, te dé las herramientas y conocimientos que te ayuden a llevar una alimentación equilibrada y saludable para asegurar un correcto estado nutricional». Es fundamental, por tanto, incluir los diferentes nutrientes en el día a día mediante alimentos saludables de manera regular y a llevar una conducta alimentaria consciente. Los potitos pueden seguir estando relegados a los más pequeños hasta que estén capacitados para otro tipo de alimentos más sólidos y nunca como único alimentos en adultos sanos.

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