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Obama superó a Romney en el último debate

 

Fue una noche de duros y agresivos cruces. Pero, al final, el presidente Barack Obama impuso su experiencia frente a un Mitt Romney que nunca se siente muy cómodo hablando sobre política exterior. Un primer sondeo lo dio ganador por 48% a 40%.
 
A dos semanas de la elección presidencial del 6 de noviembre en EE.UU., el candidato republicano tuvo su primera frase afilada cuando felicitó a Obama por la muerte de Osama bin Laden. “Pero no podemos salir de este caos sólo matando”, dijo en referencia a la amenaza terrorista y a la inestabilidad en varios países que vivieron la la llamada “primavera árabe”. Obama le respondió con otra frase filosa: “Estoy contento que haya mencionado a Al Qaeda como una amenaza, porque recientemente usted aseguró que la principal amenaza de EE.UU. es Rusia”. En varias oportunidades, el presidente –que busca su reelección por cautro años más– marcó los errores que sobre política internacional tuvo su oponente. “Nada de lo que dice el gobernador Romney es cierto”, insistió en uno de los ataques más directos de la noche. Además lo acusó de defender una política exterior de los años 80. Y se animó a darle un consejo a Romney: para ser comandante en jefe es necesario “ser claro en lo que se piensa y en lo que se va a hacer.” Romney reaccionó ante cada ataque con la misma estrategia: aseguró que atacarlo no está en la agenda de la política exterior.
 
Sentados en una mesa de vidrio con el presentador de CBS Bob Schieffer actuando de moderador, el tercer y último debate presidencial estuvo dedicado fundamentalmente a la política exterior. Si bien hubo referencia a la economía, se sabía desde un principio que los seis temas que dominarían las preguntas de Schieffer serían el rol de Estados Unidos en el mundo, Irán, Siria, Afganistán, China y los países de Oriente Medio.
 
Si bien América Latina estuvo casi ausente durante la campaña electoral muchos analistas habían pronosticado que debido a que el debate fue en Florida, el estado donde vive la comunidad cubana y venezolana más influyente, habría una mención. La región apareció solo cuando los candidatos discutieron sobre economía.
 
Fue entonces que Romney insistió -como en debates anteriores- con que América latina representa un gran mercado para EE.UU. “Es una gran oportunidad,” dijo.
 
El debate tuvo lugar en Lynn University, en Boca Raton, Florida, un estado que también tiene una gran población de judíos americanos que siguen muy de cerca la política de EE.UU. hacia Israel. En el pasado, la comunidad judía votaba masivamente por los candidatos demócratas debido a la gran ayuda que recibieron del Estado Benefactor y los programas sociales que estableció el presidente Roosevelt. Pero en las últimas elecciones cada vez han sido más los judíos que votan por candidatos republicanos.
 
Anoche, Romney dijo que la tensiones entre Estados Unidos e Israel que se observaron durante la presidencia de Obama son “desafortunadas”. Pero Obama reaccionó diciendo que la cooperación entre Israel a nivel militar y de inteligencia nunca ha sido más estrecha. “Estaremos junto a Israel si es atacado,” dijo aunque puso el acento sobre las sanciones económicas impuestas contra Irán diciendo que están funcionando.
 
Romney evitó contestar qué haría si lo llamara el primer ministro israelí para avisarle de que va a bombardear Irán. “Deje que vuelva a la pregunta anterior…”, respondió, lo que causó críticas sobre su falta de claridad en temas claves. Obama aprovechó para remarcar este hecho. “En Afganistán, Irak o Irán usted ha tomado todas las posturas posibles. Le agradezco que ahora compre nuestra postura de aplicar presión diplomática y sanciones sobre Irán, pero es algo que no opinaba hace meses”, aseguró Obama mientras le recordaba a Romney su zigzagueo político también en los demás asuntos de política internacional.
 
Durante el debate, Romney intentó terminar con la gran ventaja que le lleva Obama en materia de política exterior. De acuerdo a un sondeo de Político y George Washington University , el 51% de los entrevistado dijo que el actual presidente sería mejor para manejar las relaciones internacionales que su rival republicano contra el 42% que dijo lo contrario. De hecho, Romney se siente más cómodo hablando sobre asuntos domésticos que sobre la problemática internacional y anoche no fue una excepción.
 
Clarin

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