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Norcorea lanza un nuevo desafío y Seúl amenaza con usar la fuerza

 

Corea del Norte suspendió hoy el ingreso de los trabajadores surcoreanos al parque industrial conjunto de Kaesong, en un nuevo desafío de Pyongyang a sus vecino del Sur, quien a su vez amenzó con usar la fuerza militar si el régimen comunista no revierte su decisión.
 
El complejo industrial de Kaesong es considerado un símbolo de acercamiento entre Corea del Norte y del Sur. Desde que Corea del Norte comenzó con su retórica belicista días atrás, la factoría de gestión conjunta en la ciudad fronteriza de Kaesong continuó operando, siendo, posiblemente, el mejor termómetro para saber hasta qué punto la amenaza de norcoreana era verdadera.
 
Pero eso fue hasta ayer. Y la decisión de Pyongyang de arrastrar su actitud amenzante hasta Kaesong encendió más luces de alerta.
 
El enclave económico capitalista en territorio del norte comunista se encuentra en la provincia de Hwanghae Norte junto a la ciudad de Kaesong, en una zona aislada a unos kilómetros de la frontera intercoreana sometida a una fuerte vigilancia.
 
La zona económica especial en suelo norcoreano sirve no sólo para impulsar la cooperación económica sino también abrir una ventana al mundo del aislado país.
 
Hoy día, el complejo financiado en su mayor parte por Corea del Sur es el único proyecto de cooperación que queda en pie entre los dos países y también suponen una importante fuente de reservas para Corea del Norte. En el parque trabajan más de 50.000 trabajadores norcoreanos con bajos salarios para 123 empesas surcoreanas. Allí producen, entre otras cosas, productos textiles y ropa, electrodomésticos, semiconductores, componentes para maquinaria y automóviles.
 
La construcción de la zona industrial comenzó en 2003 y a finales de 2004 comenzó la producción. El año pasado se produjeron bienes por unos 470 millones de dólares.
 
El ministro de Defensa surcoreano, Kim Kwan-jin, advirtió hoy que Seúl evalúa todas las opciones, incluso miliares, en caso de que empeore el escenario y quede bajo riesgo la seguridad de sus trabajadores del parque.
 
La decisión de Pyongyang fue incluso criticada por Rusia y China, cercanos al régimen comunista.
 
La crisis a la altura del paralelo 38 subió aun más de nivel, más allá de "una barrera psicológica que nadie pensaba que pudiese ser superada", afirmó a ANSA una fuente cercana a las relaciones intercoreanas, sintetizando la situación en curso.
 
En una declaración, el ministro de la Unificación surcoreano observó que si Pyongyang "persiste en su actitud, debe ser consciente de las repercusiones de sus acciones en las relaciones intercoreanas y las críticas y el aislamiento de la comunidad internacional".
 
El ministerio además pidió la remoción "inmediata" de las restricciones.
 
(Agencias)

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