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Los chinos podrían tener más de dos hijos a partir de 2013

 

China estudia aligerar su famosa ley del hijo único, una de las políticas más controvertidas del país comunista desde su aprobación en 1979. El gradual envejecimiento de la población, unido a la escasa natalidad fruto de esa ley, ha hecho que el gobierno sopese medidas de urgencia para no caer en una peligrosa espiral demográfica.
 
Zhang Weiqing, ex ministro de la Comisión Nacional de Población y Planificación Familiar (CNPPF), reveló esta semana al diario China Daily la posibilidad de que, a partir del año próximo, se relaje la ley en las áreas urbanas, donde la prohibición es más estricta. "Las políticas de población en China siempre tuvieron en cuenta las dinámicas demográficas, así que cualquier cambio en la ley será gradual y en base a las distintas realidades del país", confirmó Zhang. "Aunque relajemos la ley, no esperamos un gran aumento de la natalidad", prosiguió.
 
Sus palabras provocaron un enorme revuelo social. Sin embargo, Zhang Jian, director general del departamento de Educación de la actual CNPPF, afirmó ayer que las palabras del ex ministro "no tienen ningún peso", y que Beijing no se está planteando tales medidas.
 
A pesar de ello, todos los expertos coinciden en que 2013 puede ser un año clave para la semidesaparición de esa ley. Actualmente, sólo pueden tener dos hijos las parejas urbanas en las que ambos miembros son hijos únicos o las familias rurales cuyo primer hijo fue una niña. Con la nueva ley, sólo se precisaría que un único miembro de la pareja sea hijo único para poder tener dos descendientes, y en las áreas rurales la prohibición se relajaría todavía más.
 
"Estos cambios son inevitables debido a los crecientes problemas de población, tanto el envejecimiento como el enorme desequilibrio de géneros", indicó Liu Jiehua, demógrafo de la Universidad de Beijing y miembro del CNPPF. China cuenta 119 varones por cada 100 féminas, la disparidad más alta del mundo.
 
La tradicional querencia china por los varones para garantizar el linaje familiar (la esposa pasa a formar parte de la familia del marido, y es éste quien luego cuidará de los padres cuando sean ancianos), provocó decenas de miles de abortos de fetos femeninos en estos años y el abandono de niñas en orfanatos para tratar de tener un hijo varón. Sin embargo, los defensores de la política del hijo único sostienen que gracias a esta ley se evitaron 400 millones de nacimientos en China, un hecho que habría arruinado la economía de un país que cuenta ya casi 1.400 millones de personas.
 
Hoy, la tasa de natalidad china es de 1,7 nacimientos por mujer, muy por debajo de los 2,1 hijos que se consideran el mínimo para garantizar el reemplazo de la población. También, por primera vez en la historia de China, se estrecha la distancia entre niños (16,6% del total) y la gente con más de 65 años (8,9%), según el último censo de 2010. Eso supone un grave peligro económico para las familias, quienes tienen que hacerse cargo de casi todos los gastos médicos personales, ya que el sistema de sanidad chino es, paradójicamente, el segundo más caro del mundo tras el de Estados Unidos.
 

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