Internacionales_portada_slider

Líderes polaco, bálticos viajan a Kiev para mostrar su apoyo

 

KIEV, Ucrania (AP) — Los presidentes de cuatro países próximos a Rusia viajaron el miércoles a Kiev para mostrar su apoyo a Ucrania, un día después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, prometió continuar con su sangrienta ofensiva de siete semanas hasta cumplir sus objetivos.

Los líderes de Polonia, Lituania, Letonia y Estonia — todos miembros de la OTAN preocupados por ser el blanco de Moscú en un futuro si Ucrania cae — se reunirán con su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelenskyy.

En una de las batallas más cruciales de la guerra, Rusia dijo que más de 1.000 soldados ucranianos se rindieron en la asediada ciudad de Mariúpol. La información no pudo ser verificada y no está claro qué importancia tendría de ser cierta.

Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero con el objetivo, según funcionarios occidentales, de tomar Kiev, derrocar al gobierno e instalar uno afín al Kremlin en su lugar. En las siete semanas transcurridas desde entonces, el avance terrestre se ha estancado y las fuerzas rusas habrían perdido a miles de combatientes. La guerra ha obligado a huir a millones de ucranianos, sacudió la economía global, hizo peligrar el suministro global de alimentos y quebró el equilibrio instalado en Europa tras la Guerra Fría.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, calificó por primera vez el martes las acciones de Moscú en Ucrania de “genocidio” y dijo que “Putin intenta acabar siquiera con la idea de ser ucraniano”.

Zelenskyy aplaudió el uso del término por parte de Biden y dijo que “llamar a las cosas por su nombre es esencial para hacer frente al mal”.

“Estamos agradecidos por la ayuda proporcionada por Estados Unidos hasta ahora y necesitamos de forma urgente más armas para evitar más atrocidades rusas”, agregó en un tuit.

El presidente de Lituania, Gitanas Nauseda, afirmó que los líderes que viajaban a Ucrania el miércoles tenían “un potente mensaje de respaldo político y asistencia militar”.

Nauseda, estaba acompañado por el presidente de Estonia, Alar Karis; el de Polonia, Andrzej Duda, y el de Letonia, Egils Levits. La comitiva tiene previsto discutir también las investigaciones sobre los presuntos crímenes de guerra rusos, incluyendo la masacre de civiles.

Putin ha negado que sus tropas hayan cometido atrocidades y el martes insistió en que su país “no tenía otra opción” que la invasión y que la ofensiva tenía como objetivo proteger a la población de las zonas orientales de Ucrania, controladas por rebeldes prorrusos, y “garantizar la propia seguridad de Rusia”. Además, prometió que “continuará hasta completarla a cabalidad y se cumplan las tareas que se han fijado.”

El líder ruso insistió en que la campaña iba según lo previsto a pesar de las importantes retiradas y las pérdidas significativas.

Ante la imposibilidad de llegar a la capital, las fuerzas del Kremlin se preparan para emprender una gran ofensiva en el Donbás, donde los separatistas aliados de Rusia luchan contra las fuerzas ucranianas desde 2014. Antes del inicio de la invasión, Moscú reconoció las declaraciones de independencia de los separatistas. Algunos estrategas militares dicen que los líderes rusos creen que el apoyo local, la logística y el terreno de la región favorecen a su ejército, más grande y mejor armado, lo que le permitiría cambiar por fin la marea a su favor.

El Ministerio de Defensa de Gran Bretaña dijo el miércoles que “la incapacidad para cohesionar y coordinar la actividad militar ha obstaculizado la invasión rusa hasta la fecha”. Funcionarios occidentales dicen que Moscú nombró recientemente a un nuevo general de alto rango para la guerra, Alexander Dvornikov, para tratar de controlar la campaña.

Una pieza clave de esa campaña es Mariúpol, una ciudad del Donbás y que las fuerzas rusas sitiaron y atacaron casi desde el inicio del operativo. Al parecer, algunos sectores siguen en manos ucranianas, pero no está claro cuántos efectivos siguen defendiéndola.

El vocero del Ministerio de Defensa ruso, el general Igor Konashenkov, dijo el miércoles que 1.026 efectivos de la 36ta brigada de la Marina se rindieron en una planta metalúrgica en la ciudad. No estuvo claro cuándo se produjeron supuestas las capitulaciones.

Oleksiy Arestovych, asesor presidencial ucraniano, no realizó comentarios sobre la supuesta rendición, pero en una publicación en Twitter señaló que elementos de la 36ta Brigada de la Marina habían logrado conectar con otras fuerzas ucranianas en al ciudad tras una “maniobra arriesgada”.

Por: AP

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba