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La Trump Tower fue construida por inmigrantes ilegales

La joya de su imperio fue construida por quien él más parece detestar. La Trump Tower, emblema de la fortuan y poder del magnate norteamericano Donald Trump, comenzó a ser levantada gracias aun grupo de inmigrantes indocumentados polacos, hace 35 años.

Unos 200 trabajadores de demolición, que integraban la llamada Brigada Polaca debido a su origen, trabajaron en turnos de 12 horas, siete días a la semana, para derrumbar el viejo edificio de Bonwit Teller y levantar allí la fastuosa Trump Tower, en la «Fifth Avenue», Manhattan.

Así lo informa el medio Daily Beast que cita los testimonios dados en un juicio civil en una corte federal, en el que los trabajadores aseguraron que recibían una paga de 5 dólares la hora o menos, si es que lograban cobrar algo.

Eran indocumentados y trabajan en negro«, dijo el fuez federal de Manhattan, Charles Stewart, sobre los trabajadores luego de ser éstos objeto de un proceso legal en 1983.

«No se mantuvo ningún registro, no tenían seguridad social ni se pagó impuesto alguno», detalló el juez.

Aún con estos datos en el bolsillo, Trump ha sabido cultivar a lo largo de los años un odio visceral contra los inmigrantes. Ya en 2011 escribió un libro de título elocuente: «Time to Get Tough: Making America #1 Again» (Hora de ser rudos: convertir a EE.UU. en el N° 1 otra vez), en el que dice que «la inmigración ilegal es una bola de demolición que apunta contra los contribuyentes norteamericanos». Interesante metáfora, ironiza el Daily Beast.

Trump volvió al ruedo al lanzarse como candidato presidencial para las internas del Partido Republicano, el mes pasado, al referirse a los inmigrantes mexicanos como delincuentes, narcotraficantes y violadores.

Ese discurso le valió un boicot en contra de uno de sus negocios más rentables: el concurso de Miss Universo, que ahora ninguna cadena de TV desea transmitir.

Durante los 16 días que duró el juicio de los polacos, los trabajadores testificaron que Trump amenazó con deportarlos si causaban problemas. Algunos contaron que llegaron a hablar en persona con Trump para pedirle más dinero. Pero el magnate, por esos días, negó todo al indicar que él no suele ir a edificios en demolición porque es muy peligroso. «No soy tan valiente», dijo.

Tras una larga batalla judicial, el caso quedó cerrado con un arreglo en 1999, unos 16 años después de iniciado el juicio.

Clarín

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