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Gobierno paraguayo remueve cúpulas de la Armada y del Ejército

 

El presidente paraguayo, Federico Franco, quien reemplazó en el cargo el pasado viernes al destituido Fernando Lugo, avanzó ayer con una serie de cambios que le permitan gobernar por el año y un mes que le queda de mandato.
 
Después de nombrar a los integrantes de su gabinete a principios de semana, ahora tocó uno de los puntos más sensibles: la cúpula militar. Descabezó tanto al Ejército como a la Marina, pero premió manteniéndolo en su puesto al comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Felipe Melgarejo, un hombre que le mostró fidelidad y, particularmente, tacto en este momento caliente de la vida política del país.
 
Después de una extensa reunión con los altos mandos, que duró cerca de cuatro horas, Franco sustituyó al jefe del Ejército, Adalberto Garcete, y puso interinamente al general de división Jorge Francisco Ramírez Gómez. En la Armada nombró también interinamente al vicealmirante Pedro Osorio, en reemplazo de Juan Carlos Benítez. En la Fuerza Aérea, sin embargo, decidió conservar al actual jefe, general Miguel Christ. A partir de ahora, en base a estas nuevas figuras, se van a producir otros movimientos en los cargos más bajos de la cúpula castrense.
 
Detrás de estos relevos hay un trasfondo que merece ser contado. Primero, Melgarejo y su gente se negaron a ir al Palacio de Gobierno cuando Lugo los convocó para que le dieran su respaldo el día de la destitución. El lugismo buscaba apoyarse en la gente, pero también en los militares para detener el embate de la oposición conservadora. En segundo lugar, hubo otro hecho más ríspido, que destapó el senador opositor Miguel Carrizosa. Al parecer, el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, ejerció una fuerte acción en los cuarteles para que la cúpula militar saliera a frenar el desplazamiento del ex obispo. “Maduro visitó los cuarteles para pedirles a los militares que salieran a las calles”, denunció el legislador.
 
Lo cierto es que los militares, que habían tenido una relación aceptable con el gobierno de Lugo, luego se fueron distanciando hasta el corte definitivo que tuvo lugar tras el episodio de Curuguaty, donde durante un desalojo a una hacienda ocupada por “sin tierras” murieron seis policías y once campesinos, en un episodio aún no aclarado del todo . El hecho fue usado por la oposición para motorizar el pedido de juicio político al presidente, entre el jueves y el viernes de la última semana, que acabó con su destitución por “mal desempeño en sus funciones”, entre un total de nueve cargos. Se lo culpaba a Lugo de no prevenir, y hasta de incentivar este tipo de situaciones. Por eso la cúpula militar prefirió aceptar al nuevo gobierno, lo que Franco premió en la distribución de cargos.
 
Más allá de este hecho puntual, el gobierno de Franco se muestra muy activo en estos días, sobretodo al percibir la tranquilidad que se registra en el país. Lo mismo hace su ex socio en el poder, Fernando Lugo, quien desarrolla una serie de actividades oficiales con su “gabinete paralelo”.
 
Ayer, el ex obispo tuvo declaraciones más atenuadas que los días anteriores. Inclusive salió a aclarar que él no estaba a favor de que el Mercosur aplique sanciones económicas contra Paraguay. “El presidente Lugo y su gobierno del cambio no promueve ninguna medida de castigo económico contra nuestro país. Somos conscientes de que las medidas de bloqueo o aislamiento terminan siendo perjudiciales para todos los paraguayos’’, señaló en un comunicado y después lo repitió en varios medios locales.
 
La aclaración de Lugo surgió apenas un día antes de que en Mendoza comiencen a reunirse cancilleres y mandatarios de los países miembros del bloque aduanero regional, de cuyas deliberaciones fue marginado Paraguay . Desde Brasil y Uruguay ya habían insinuado que iba a resultar contraproducente aplicar sanciones económicas contra los paraguayos, diluyendo así las posturas más rígidas de otros países de la región.
 
Montándose sobre estos vientos favorables, el presidente Franco anunció en conferencia de prensa que los delegados de Mercosur, Unasur y la Organización de Estados Americanos (OEA) “pueden visitar Paraguay cuando quieran y no encontrarán a ningún ciudadano traumatizado, ya que la vida es normal’’. La visita de la OEA se podría concretar en los próximos días, según se anunció en Washington.
 
Fuente: Clarin.

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