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El camino hacia el terrorismo de los atacantes de Charlie Hebdo

Eran el blanco perfecto para los reclutadores de la Yihad: dos hermanos huérfanos franceses de una familia de inmigrantes, prácticamente solos en la capital francesa y casi sin recursos.

Fue hace una década. La guerra contra el terrorismo en pleno desarrollo. Iraq estaba bajo fuego y a diario la televisión francesa mostraba imágenes de soldados patrullando la zona.

Cherif y Said Kouachi, en sus veintes, trataban de ganarse la vida en París, en un suburbio de personas de bajos recursos, conocido por su población migrante. Su lugar favorito era el considerado quinto parque más grande de la ciudad, el Buttes-Chaumont, donde también conocieron a otros jóvenes migrantes que luego serían conocidos por la policía por sus planes de combatir como yihadistas en Iraq. Uno de los hermanos Kouachi sería encarcelado por su participación en este plan.

Pero la travesía de los hermanos iría más lejos de este grupo de hombres que se reunía en Buttes-Chaumont, ya que se convertirían en algunos de los peores terroristas conocidos del mundo moderno.

Ahora, los hermanos están muertos a manos de la policía en un tiroteo luego de que atacaran las oficinas de la revista Charlie Hebdo y mataran a 12 personas, incluyendo varios editores e ilustradores. Los hermanos dijeron estar vengando al profeta Mahoma, caricaturizado con frecuencia en esa publicación.

La historia de los hermanos Kouachi fue reconstruida gracias a varios documentos judiciales obtenidos por CNN en varios días, así como entrevistas realizadas a expertos en terrorismo y exfuncionarios dedicados al tema en el gobierno francés.

Su trayectoria es una situación común tanto en  Francia como en otros países occidentales, incluido Estados Unidos: migrantes que buscan encajar en un país al que eventualmente se adaptaron, pero luego se radicalizaron gracias a reclutadores influyentes de la Yihad, hasta que finalmente se hicieron yihadistas.

Los hermanos Kouachi, de origen argelino, perdieron a su padre cuando eran adolescentes. Su madre, incapaz de hacerse cargo de ellos, los envío a una escuela estatal para niños con necesidades especiales, en una zona rural. La mujer murió al poco tiempo.

Sobrevivieron como pudieron, con trabajos esporádicos. Cherif, el más joven, trabajó como repartidor de pizzas. Fue entonces cuando los hermanos Kouachi conocieron a Farid Benyettou, una figura influyente y líder que introdujo a muchos de los jóvenes y adolescente en una mezquita local Adda’wa, conocida como la mezquita ad-Dawa, conocida como Stalingrad.

Las autoridades creen que ninguno de los hermanos era particularmente religioso. Pero Cherif se dejó influir por Benyettou, primero en las ideas, luego para convertirse al radicalismo islámico, y finalmente para ser un yihadista.

Benyettou serviría como vínculo entre los jóvenes de Buttes-Chaumont, por lo que el grupo sería conocido por la policía desde 2004 a la fecha. El grupo planeó el envío de migrantes desde Francia a Iraq para combatir con los yihadistas en contra de Estados Unidos.

Benyettou habló con los jóvenes sobre el descubrimiento de sus identidades y encontrar sus “raíces”. Se convirtió en un líder religioso, un preparador y finalmente les habló de los abusos cometidos por Estados Unidos en Iraq.

En 2007, Cherif Kouachi habría declarado: “Estoy listo para ir y morir en la batalla” y “me llegó esta idea cuando vi las injusticias que mostraba la televisión y lo que ocurría en el lugar; hablo de la tortura que los estadounidenses han infligido a los iraquíes».

Kouachi le dijo a los investigadores que se convenció de convertirse a la yihad durante el Ramadán de  2004. Le contó a sus amigos que iría a Siria a pelear. Sin embargo, no logró llegar a Iraq. Fue detenido, junto con otros seis, incluido Benyettou, en 2005.

Fueron acusados de conspiración para cometer actos de terrorismo. Pero en prisión comenzó la verdadera radicalización que en última instancia llevó a que él y su hermano, Said, cometieran actos terribles.

Cherif Kouachi estuvo en prisión junto con otros hombres peligrosos, incluida una figura central de las operaciones de al Qaeda en Europa, informó Jean-Charles Brisard, Jefe del Centro de Análisis de Terrorismo en Francia.

La figura central en prisión era Djamel Beghal, también de origen argelino, que estaba encarcelado por planear un ataque contra la embajada de Estados Unidos en París en 2001. Beghal sería crucial en la evolución y radicalización de los hermanos y sus amigos. Djamel estaba en contacto directo con los altos mandos de al Qaeda en su momento, incluso antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra las torres del World Trade Center en Nueva York, informaron fuentes a CNN.

Cherif y Beghal se hicieron buenos compañeros en prisión de 2005 a 2008, y las autoridades creen que el adoctrinamiento de Beghal tuvo un efecto significativo en Kouachi.

Actualmente, Djamel, que salió brevemente de la cárcel en 2009, está en prisión tras haber recibido 12 años en prisión en 2010.

CNN

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