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Anuncian en Francia un ajuste por 30.000 millones de euros

 

Más cerca de Winston Churchill que de Keynes y con los franceses aterrados ante la crisis, el presidente socialista francés François Hollande anunció uno de los más severos planes de ajuste para conseguir que, al final de 2013, el déficit público francés llegue a menos del 3%. El Estado piensa conseguir 30.000 millones de euros en dos años con recortes en sus ministerios, con impuestos suplementarios que serán aplicados a las empresas y a los más ricos, en una ola de austeridad que no tiene precedentes desde hace 30 años. Hollande llamó al “patriotismo” de los más poderosos, en estas horas difíciles, como un acto de civismo republicano. Una gran reforma del mercado de trabajo para que sea mas “soft” y “protector”, consensuada entre sindicatos y empresarios, debe estar finalizada antes de fin de año o de lo contrario será el Estado quien la decidirá. El otro anuncio fue una reforma del financiamiento de la protección social para que no sean más los asalariados la “única base”.
“En cinco años nosotros viviremos mejor”, dijo Hollande durante la entrevista con el canal TF1 , donde se lo vio calmo, con buen humor y bajo control cuando su popularidad cae entre su electorado. Anunció una “aceleración de las reformas para revertir la curva del desempleo de aquí a un año” y fijó “una agenda de reorganización del país de aquí a dos años”. También admitió una tasa de crecimiento “realista” para 2013, de apenas de 0,8%, y llamó a la acción a los entrepreneurs y a las empresas, que no serán esquilmadas en sus ganancias.
Hollande advirtió a sus conciudadanos que deberán atravesar “un sacrificio sin precedentes” en la historia del país y reclamó “paciencia” para cumplir con sus promesas de campaña.
En la entrevista en TF1 con Claire Chazal, Hollande trató de mostrar una manera pedagógica, una “concepción nueva” de su función y la búsqueda de consensos. Una forma de diferenciarse no solo de conflictividad del ex presidente Nicolas Sarkozy, sino de las brutales críticas de la prensa y la izquierda que está recibiendo apenas cuatro meses después de haber asumido, con su popularidad cayendo y en medio del “Hollande Bashing”, como lo ha bautizado la prensa, ante sus vacilaciones, lentitud en las decisiones y presunta falta de autoridad.
Hollande quiso mostrarse “disponible”, al igual que cuando el viernes pasado hizo detener su automóvil oficial en una estación de servicio y se sentó a tomar café con los camioneros, espontáneamente, para medir personalmente los efectos de las preocupaciones de la gente en la crisis y el supuesto desencanto ante su figura.
En sus 25 minutos de entrevista, Hollande explicó que los recortes en el Estado y el alza de impuestos le permitirán imponer sus objetivos, sin afectar a los mas débiles y con un índice de crecimiento del 0,8 por ciento, que él espera poder incrementar.
Los ahorros de los más poderosos también tributarán como los que son producto del trabajo. Este es el clínico trabajo de Jerome Cahuzac, ministro de presupuesto y el más detestado del gobierno. A él le encargó Hollande recortar 10.000 millones de euros en los gastos de sus colegas del gobierno, el “job” más desagrable y que le ha generado horrendos enfrentamientos con sus pares. Los peores recortes serán en Cultura y Ecología.
Tres ministerios serán privilegiados e intocables: Educación, el de Interior por el problema de seguridad, y Justicia. Todos los demás deberán apretarse el cinturón, sin distinciones y sin quejas.
Como economista y ex oficial del Tribunal de Cuentas, Hollande no mintió en la campaña frente al alza de impuestos. Dijo que pensaba recoger 29.000 millones de euros en su quinquenato para ajustar las cuentas públicas y darle margen de maniobra a Francia en la crisis y lo confirmó en su segunda entrevista. Hasta anunció un 75% de impuestos a los que ganen más de un millón de euros (que se aplica sobre el excedente), en una fórmula electoral, pero que ahora comienza a ser reformulada. Se aplicará sólo sobre los salarios, en una pareja solo se aplicará a partir de los 2 millones, y finalmente, después de días de debate, afectará a los artistas y futbolistas. Una nueva franja tributaria se aplicará sobre los que ganan más de 150.000 euros por año y las ventajas fiscales serán a partir de los 10.000 euros.
Hollande preparó la entrevista durante días con sus asesores. Hasta después de la condecoración de Sir Paul McCartney con la Legión de Honor, una herencia de Nicolás Sarkozy, trabajó una hora más en las respuestas a su entrevista.
Pero a pesar del “Bashing Hollande” de la prensa, los encuestadores tienen cifras más alentadoras sobre su mandato. En una encuesta del 6 y 7 de septiembre de IFOP, le preguntaron a los franceses si “ante la gravedad de la crisis, aceptaría usted que François Hollande retoque ciertos de sus compromisos de la campaña presidencial”. El 78% lo aceptó y sólo el 22% dijo que no. Con respecto a si el mantiene o no sus compromisos de campaña, el 41% dijo que “bastante”, el 7% que “completamente”, el 31% que “no los mantiene” y el 21% que “no mantiene ninguno”.
 
Fuente: Clarin.

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