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Once años de cárcel para jóvenes egipcias que reclamaban democracia

Egipto no puede terminar de ponerse de pie. En una campaña de represión, que hace retroceder a la peor época de mano dura, la justicia del gobierno militar condenó a 11 años de cárcel a 14 jóvenes que se atrevieron a participar de las protestas contra el golpe que en junio pasado sacó del poder al presidente Mohamed Mursi.

La mayoría de las chicas tienen entre 18 y 22 años, aunque entre ellas hay cuatro adolescentes de 15 y 17 años. Todas pertenecen a los Hermanos Musulmanes, agrupación declarada ilegal, y fueron juzgadas en la antigua Alejandría, donde se dieron los incidentes.

La condena expresa claramente la intención del gobierno militar de silenciar a los críticos y continuar con la represión de los islamistas que reclaman un gobierno elegido en forma democrática.

Las imágenes en el tribunal eran penosas. Las jóvenes acusadas, con velos blancos y uniformes de la prisión, presenciaban el proceso judicial esposadas en una gran jaula. De vez en cuando levantaban la mano para saludar a sus familiares.

En Egipto hay una gran división. Un gran sector laico pedía la renuncia de Mursi, lo que finalmente se tradujo en un golpe militar. Pero ahora la mayoría reclama elecciones inmediatas y repudia el accionar autoritario y cruel del gobierno.

La represión está modificando el mapa político de Egipto después de meses en que las autoridades se dedicaron a desbaratar la Hermandad Musulmana de Mursi. La crisis amenaza fragmentar la coalición de grupos liberales y seculares que apoyaron en principio a los militares.

Esta semana se implantó una ley que prohíbe protestas o reuniones públicas de más de diez personas sin permiso policial, con fuertes multas y penas de cárcel para los infractores. Las autoridades dicen que la medida es necesaria para parar las protestas en favor de Mursi y restablecer la estabilidad en una nación conmovida por constantes sacudones desde el derrocamiento de Hosni Mubarak en 2011.

En vista de las críticas, el gabinete emitió una declaración enérgica en la que advierte que está dispuesto a aplicar la ley “con toda firmeza y fuerza para que la libertad no degenere en caos”. Y vinculó la medida con la “guerra al terrorismo», caracterizada por la violencia de milicianos islámicos en el Sinaí.

Fuente: Clarín.

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