EFE:- El fallo del Tribunal Supremo de EEUU que acabó con la protección al aborto vigente desde hace casi medio siglo lo ha cambiado todo este año desde el debate político hasta la vida de millones de mujeres estadounidenses, cuyos derechos dependen ahora del estado en el que viven.  

La decisión judicial ha fragmentado al país en diferentes zonas con 18 estados, la mayoría en el sur, que prohíben el aborto casi por completo; mientras que otros estados aún están enzarzados en batallas legales que han creado caos y confusión.  

Por ejemplo, en junio, cuando el Supremo emitió su fallo, Utah cambió sus leyes tres veces en solo cinco días- un viernes entró en vigor una prohibición al aborto, el lunes siguiente un juez la invalidó, y el martes el parlamento estatal determinó que solo se puede interrumpir el embarazo hasta las 18 semanas.

“Ahora más que nunca, la autonomía de cada cuerpo y el derecho de cada uno a determinar su futuro depende del código postal en el que vivas”, manifestó en declaraciones a EFE Alexis McGill Johnson, que preside Planned Parenthood, la mayor red de clínicas de salud sexual y reproductiva de Estados Unidos.   Pese al terremoto que ha provocado el fallo del Tribunal Supremo, muchos defensores del aborto como McGill Johnson no se vieron sorprendidos por la abolición de ese derecho. 

vigente desde hace casi medio siglo lo ha cambiado todo este año- desde el debate político hasta la vida de millones de mujeres estadounidenses, cuyos derechos dependen ahora del estado en el que viven.  

La decisión judicial ha fragmentado al país en diferentes zonas con 18 estados, la mayoría en el sur, que prohíben el aborto casi por completo; mientras que otros estados aún están enzarzados en batallas legales que han creado caos y confusión.  

Por ejemplo, en junio, cuando el Supremo emitió su fallo, Utah cambió sus leyes tres veces en solo cinco días- un viernes entró en vigor una prohibición al aborto, el lunes siguiente un juez la invalidó, y el martes el parlamento estatal determinó que solo se puede interrumpir el embarazo hasta las 18 semanas.

“Ahora más que nunca, la autonomía de cada cuerpo y el derecho de cada uno a determinar su futuro depende del código postal en el que vivas”, manifestó en declaraciones a EFE Alexis McGill Johnson, que preside Planned Parenthood, la mayor red de clínicas de salud sexual y reproductiva de Estados Unidos.   Pese al terremoto que ha provocado el fallo del Tribunal Supremo, muchos defensores del aborto como McGill Johnson no se vieron sorprendidos por la abolición de ese derecho.  

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