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Reseña: Ni thriller ni erótica, “Deep Water” se hunde

(AP).-  Conoce a Vic y Melinda Van Allen, el yin y el yang del circuito de clubes campestres. A él le gusta meditar; a ella, bailar. Él es abstemio, ella bebedora. A él le gusta la monogamia, a ella coquetear con otros hombres frente a su esposo. Bueno, pensándolo bien, mejor mantente lejos de los Van Allen, o de su película.

Pese a tener un equipo estelar tras ella, “Deep Water” (“Aguas profundas”) apenas logra hacer splash. Aunque se anuncia como un thriller erótico, es tediosa y torpe. Las idas al supermercado son más emocionantes. Hasta su frase de promoción, “la historia de amor nunca es toda la historia”, no tiene sentido.

El director Adrian Lyne tiene la reputación de ser el maestro de los juegos mentales sensuales en películas como “Fatal Attraction” (“Atracción fatal”), “Indecent Proposal” (“Propuesta indecente”), “Unfaithful” (“Infiel”) y “9½ Weeks” (“Nueve semanas y media”). Pero mientras esas películas fueron tirantes, esta es horrorosamente aburrida. Retrata a una pareja disfuncional, prolonga su toxicidad divagante a niveles absurdos y añade un asesinato demasiado tarde.

Es protagonizada por Ben Affleck y Ana de Armas como los peleoneros Van Allens: un rico creador de chips de computadora que se retiró joven y un ama de casa enfocada en destrozar su hogar engañándolo. “Eres un tipo raro”, le dice ella. “Eso me han dicho”, él le responde. Las estrellas le dan a la película un empuje adicional porque fueron pareja en la vida real.

La mayor parte de la película es Affleck en modalidad de misterio, haciendo su mejor versión de Jay Gatsby, deambulando por mansiones solo durante las fiestas o siguiendo con tristeza a su esposa en su automóvil. Agarra firmemente el pasamanos y de manera pasiva-agresiva tira un ramo de flores del amante de ella. “Hola, señor Aburrido”, le dice ella.

De Armas hace que su papel no sea para nada aburrido, pero tampoco estable. Es un bombón que dice groserías, se emborracha, se lame los dedos y usa vestidos escotados, el tipo de dama que está lista para bailar con demasiada rapidez y entusiasmo en las fiestas y que posiblemente se suba sugerentemente a un piano. Tiene dos modalidades: fría o aterradoramente caliente. No existe una mujer real así en la Tierra.

El Vic de Affleck se entretiene recorriendo en bicicleta distancias maratónicas, cuidando distraídamente a su hija e inspeccionando a sus caracoles (sí, hablaremos más de eso más adelante) mientras su esposa se concentra en el vino y en un amante joven tras otro, lo que hace que las cosas sean muy incómodas para todos. Sus amigos le advierten, pero a él no le gusta confrontar. “No siento la necesidad de dictar sus elecciones. La acepto y la amo por lo que es”, dice.

Se asume que este arreglo funciona para ambos. Ella dice que él se moriría de aburrimiento en una relación regular, disfruta llevarlo al límite, incitándolo a ser espontáneo. “A veces creo que él no es normal, porque la gente normal se puede desprender”, dice. Pero la película no está realmente interesada en explorar esto y agrega un asesinato cuando se aproxima torpemente hacia un final ridículo.

El filme, basado en una historia de la novelista Patricia Highsmith, fue coescritor por Zach Helm y el creador de “Euphoria” Sam Levinson. Pero parece que algo se perdió en el proceso. Highsmith estaba invirtiendo los estereotipos sexuales de la década de 1950, mientras que la película sólo presenta gente rica superficial en 2022 con algo de música de película de terror.

Por ejemplo, los caracoles. En el libro, Vic les da nombres y crea historias de fondo para ellos, mientras se conmueve viendo cómo dos se cortejan, encantado por lo que le falta en su propia vida. En la película, es solo un tipo triste con caracoles como mascotas.

Es una película difícil de ver y desperdicia el talento de Tracy Letts y Lil Rel Howery y la gran interpretación de la debutante Grace Jenkins, quien interpreta con aplomo a la pobre hija de esta pareja dispareja. Pero no tiene remedio; “Deep Water” debe quedarse en las profundidades.

“Deep Water”, que se estrena el viernes en Hulu, tiene una clasificación R (que requiere que los menores de 17 años la vean acompañados de un padre o tutor) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por “violencia, diálogos, contenido sexual y desnudos”. Duración: 115 minutos. Media estrella de cuatro.

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